Sin Códigos de Descuento se pierde cercanía, ayuda inmediata y acceso a bienes esenciales en todo Chubut


Las mutuales de la provincia del Chubut vemos con mucha preocupación la medida llevada adelante por el Gobierno Provincial.

Los códigos de descuento son una herramienta muy valiosa para el mutualismo, porque permiten acompañar a las personas en su vida cotidiana, brindándoles un acceso rápido a ayudas que no encuentran en otros espacios.

El código de descuento no se utiliza únicamente para créditos o asistencia económica en efectivo. También posibilita el acceso a servicios de salud, alimentos, medicamentos, electrodomésticos, o para cubrir el valor de pasajes u hospedaje por razones de salud o emergencia. Asimismo, es la herramienta que hace posible el funcionamiento de las proveedurías sociales, permitiendo acceder a bienes de consumo esenciales a precios justos, en cuotas accesibles y sin requisitos excluyentes. Muchas de las mutuales que utilizan estos códigos no otorgan préstamos, sino que brindan otros servicios esenciales a través de esta herramienta.

Las mutuales se verán gravemente perjudicadas por esta decisión.
Más de 100 personas están vinculadas de forma directa a nuestras entidades, trabajadores que hoy desconocen cómo continuará su actividad laboral y si conservarán su fuente de empleo.
Son ellas quienes garantizan que todos los servicios que se ofrecen desde las mutuales —incluyendo las proveedurías sociales— sean de calidad, a precios accesibles, y que brinden respuestas y soluciones con la inmediatez que las personas y las familias necesitan.

Las mutuales están presentes en todo el territorio provincial, acercando a cada localidad opciones más económicas, financiamiento justo y verdaderas posibilidades de acceso.
Llegamos a lugares donde las empresas no llegan porque no resultan rentables.

Quienes integramos las mutuales formamos parte de esos pueblos, de esas familias y comunidades a las que servimos. No somos ajenos a sus realidades ni a sus necesidades. Todo lo que se ofrece desde una mutual está impregnado de cercanía, compromiso y pertenencia.

Nuestros asociados acuden a las mutuales en momentos en que los ingresos no alcanzan y necesitan alimentos, medicamentos o cualquier otro bien esencial. Y la mutual resuelve esa necesidad: lo gestiona, lo acompaña y respalda a esa persona y a su familia mientras dure la dificultad.

La eliminación de los códigos de descuento y la desvinculación de los asociados respecto de sus entidades pone en riesgo la continuidad de las mutuales, pero genera un daño comunitario aún mayor: las personas que hoy reciben acompañamiento ya no podrán contar con esta herramienta ante una necesidad o emergencia. Una herramienta que además permite planificar, financiar y organizar soluciones a mediano y largo plazo.

Los bancos pueden otorgar créditos, pero ¿quién se ocupará entonces de la asistencia cotidiana que las mutuales brindan en cada territorio? ¿De las urgencias? ¿De lo inmediato? ¿De mantener abiertas las proveedurías sociales que garantizan el acceso a bienes básicos en cada localidad?

Las mutuales mantienen un vínculo cercano que permite brindar ayuda incluso cuando no hay disponibilidad de recursos en el recibo de sueldo. Esa relación de confianza hace posible lo que otras entidades no logran: respuestas ante emergencias y ayudas inmediatas que muchas veces no requieren devolución alguna.

Las mutuales reinvierten sus excedentes en mejorar la atención a sus asociados, en fortalecer las proveedurías sociales y en servicios de salud totalmente gratuitos y sin costo adicional: telemedicina, electrocardiogramas, atención de enfermería, entre otros.

Poner en riesgo toda esta red comunitaria de colaboración y ayuda mutua ya consolidada —incluyendo las proveedurías sociales que sostienen el acceso a bienes esenciales— es realmente muy peligroso, especialmente en un contexto de tanta inestabilidad económica.


FAMUCH