La región centro-sur de Chile atraviesa actualmente una de sus crisis humanitarias y ambientales más graves, con incendios forestales que han dejado un saldo de al menos 19 víctimas fatales y han obligado a la evacuación de más de 50.000 personas.
Esta tragedia, que ha llevado al Gobierno chileno a decretar el Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe en las regiones de Ñuble y Biobío, contrasta drásticamente con la reciente gestión en la provincia de Chubut, donde el combate del incendio en Puerto Patriada logró ser sofocado sin lamentar víctimas fatales.
La devastación en el Biobío y Ñuble: Un modelo bajo fuego
La situación en Chile ha alcanzado niveles críticos, especialmente en la comuna de Penco, epicentro de la tragedia, donde se han confirmado muertes de menores y mujeres tras el avance descontrolado de las llamas que consumieron viviendas en cuestión de minutos.
Hasta el momento, el fuego ha devastado más de 36.000 hectáreas y ha destruido al menos 325 viviendas, aunque se estima que la cifra real podría ser muy superior.
Desde una perspectiva de la Economía Social y Solidaria, expertos señalan que esta catástrofe no es solo climática, sino estructural. El modelo de monocultivo forestal de pino y eucalipto, especies altamente inflamables instaladas a escasos metros de zonas habitadas, ha sido identificado como un factor que multiplica el riesgo de incendios de alta intensidad. En contraste con la biodiversidad del bosque nativo, estas plantaciones industriales actúan como combustible permanente en escenarios de crisis climática.
Puerto Patriada: Efectividad y resguardo de las personas en Chubut
Mientras Chile lucha contra 14 focos activos en condiciones de calor extremo, la experiencia en la cordillera chubutense marca una diferencia fundamental: el trabajo coordinado entre los brigadistas y el Gobierno de Chubut permitió contener el tremendo incendio forestal en Puerto Patriada.
A diferencia de lo ocurrido en localidades chilenas como Lirquén o Penco, donde el fuego sorprendió a familias enteras, la respuesta técnica y la celeridad en el despliegue de recursos en Chubut aseguraron que el operativo terminara sin tener que lamentar muertes.
Lecciones de una catástrofe regional
La gravedad de los incendios en Chile ha llevado a la implementación de medidas extremas, como el toque de queda nocturno para evitar desplazamientos y facilitar las labores de emergencia. La magnitud del desastre en el país vecino es tal que el actual presidente, Gabriel Boric, y el presidente electo, José Antonio Kast, han tenido que coordinar esfuerzos ante una situación que supera incluso la gravedad del terremoto de 2010 en algunas zonas.
Foto: TN





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